sábado, 20 de diciembre de 2025

Algo sobre música

Tenía diez años cuando tuve mi acercamiento más profundo con la música. Fue una tarde de domingo en la que pasaban una película por un canal abierto. La película se titulaba La Bamba y narraba la historia de Ritchie Valens, un joven de familia humilde que tenía la habilidad de tocar la guitarra y el don de cantar. Descubrir el rock en inglés fue para mí algo tan importante como aprender a caminar; era algo que me acompañaría durante toda mi vida.

Casi no puedo describir lo que significó para mí ver esa película: escenas muy duras y momentos que nunca había experimentado, como la relación entre hermanos varones. Situaciones como los celos, la envidia, las peleas, la competencia, pero también el amor incondicional, las preferencias y un sinfín de sentimientos que se dan entre hermanos y que, en mi caso, eran muy distintos a los que se viven con una hermana.

En la escena final, cuando muere el protagonista en un accidente, el hermano mayor —con quien siempre peleaba— se entera de la noticia por la radio. Lo que sigue es una de las escenas más desgarradoras que he visto, incluso ahora, más de veinte años después, y solo podía ser acompañada por una canción tan emblemática como Sleep Walk de Santo & Johnny. Es increíble lo que puede provocar esa melodía, capaz de evocar nostalgia, amor, tristeza por una pérdida o incluso culpa.

Lo cierto es que cada vez que la escucho me es imposible no derramar una lágrima por todos los recuerdos que se me vienen a la mente: algunos tristes, otros no tanto, pero todos profundamente ligados a quien soy y a la música que marcó mi vida desde aquella tarde de domingo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario