El mes de agosto estuvo lleno de sorpresas para mi: la primera fue mi cumpleaños. Estuve tan ocupado pensando en no sé qué, que llegó el día de mi cumple y yo ni enterado, fue extraño porque en años anteriores esperaba la llegada de mi cumple para embriagarme como dios manda. Resulta que al parecer mi cerebro decidió olvidar este día tan especial. Analizando de una manera más exhaustiva este hecho, llegue a la conclusión de que todo este complot organizado por mi cerebro fue porque me da miedo envejecer.
Ya sé que cumplir 23 años no es estar viejo pero por algún motivo siento como si estuviera viviendo la última etapa de mi juventud; es decir, como si estuviese terminando el primer tiempo del partido de fútbol que es mi vida, ahora tendré que pensar en que carajos haré con esta hermosa vida que tengo, buscar un trabajo, formar una familia, tener hijos, y la verdad no me siento listo para todo eso.
Y es que queridos lectores, a mi me parece que fue ayer cuando jugué mi primer partido de fútbol, cuando le hice la primera carta a mi vieja por el día de la madre, cuando aprendí a andar en bicicleta, cuando rompí el nacimiento el 24 de diciembre del 2001, cuando salimos a correr con mis amigos, me perdí y tuve que regresar en burro, cuando despertaba temprano para jugar en la calle, cuando miraba "los thundercats" en la televisión, cuando veía los power rangers (los originales, no las porquerías que salieron después), cuando vi por primera vez un mundial de fútbol, cuando me metía a las piscinas de pelotas y no quería salir nunca.
Ahora, ya con 23 años encima tengo que enfrentarme a los problemas reales de la vida y lidiar con cada una de las dificultades que me ponga. Tengo que convertirme poco a poco en un adulto responsable que trabaje todos los días para ganar dinero y poder mantener a una familia como la sociedad así te lo impone y asesinar poco a poco a ese niño inmaduro y gracioso que vive dentro de mi y con quien pasé los momentos más felices y divertidos de mi hermosa vida. Me causa mucha tristeza abandonar todo, destruir los lazos sentimentales que me unen a mi yo infantil, todo esto para convertirme en un adulto aburrido que hace lo mismo que todos, me da mucha pena queridos amigos, porque yo no pedí esto, yo no pedí crecer. Que toda mi vida cambie a partir de ahora de verdad apesta y que no me dejen meter a una piscina de pelotas apesta todavía más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario