Hace casi mes y medio que falleció un tío muy querido por toda mi familia, sin duda, su despedida fue un golpe muy duro al corazón de todos nosotros. Él era el hermano mayor de mi padre, su amigo y su protector, ya que siempre cuidaba y se preocupaba por él.
Lo que más admiraba de mi tío eran las múltiples cosas que podía hacer, desde labores físicas como carpintería albañilería hasta otras más organizativas como gestionar y supervisar labores. Cuando había que reparar algo siempre estaba dispuesto a ayudar y solucionar cualquier problema que ocurriera.
Era muy frecuente y normal verlo tanto en mi casa como la de mi abuela o verlo pasar en su carro todos los días y saludarlo. Era muy alegre y en cierta medida me alegraba verlo, bromear con él, hablar de fútbol.
Aún me apena su partida y se me hace increíble no volver a verlo todos los días como ya era costumbre. Me entristece demasiado no haberle dicho que lo admiraba y lo quería mucho, es algo de lo que me arrepentiré siempre.
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