jueves, 18 de marzo de 2021

Qué pasa con el fútbol

Mucha gente no comprende el fanatismo que produce el fútbol a nivel mundial, incluso reniegan al enterarse de la cantidad de dinero que ganan quienes se dedican a jugarlo profesionalmente. No les gusta que sea más importante la vida de un futbolista que la situación política del país, que el cambio climático o cualquier otra cosa que sin duda puede ser más importante que ver a veintidós personas pateando un balón. 

Pero el fútbol es más que eso, para jugar fútbol no hace falta reunir a veintidós personas y llenar un estadio, se puede jugar entre dos personas o más. Además no necesitas usar un campo de fútbol porque en cualquier lugar puedes habilitar un espacio en donde jugarlo, solo hace falta una pelota y usar cualquier cosa como dos piedras o dos mochilas para improvisar un  arco. El balón puede ser desde uno real hasta uno hecho de cualquier material como papel y cinta como se hacía en los colegios cuando éramos niños.

Diferente es el caso de deportes como el tenis o el básquet. Mientras en uno necesitas tener una cancha y dos raquetas para poder jugarlo, en el otro necesitas un aro colgado en una pared y un balón que sea específicamente para jugar básquet. 

Cuando era niño y compraba frutas o verduras en la tienda siempre regresaba pateando una naranja o un tomate y evitaba que cayera al suelo, lo dominaba como si fuera un balón de fútbol ya sea con el pie, la cabeza o las rodillas. No imagino como podría haber hecho un niño que sea fanático del básquet o el tenis, podría acaso él hacer rebotar una naranja como si fuera una pelota o llevar su raqueta y mientras le daba a la naranja con una mano con la otra cargar la fruta sin que se le caiga. 

Son experiencias que aunque sean tan simples y cotidianas, hacen que un deporte como el fútbol sea tan fácil de disfrutar y genere tanto arraigo en personas como yo, que lo jugamos desde niños y hemos crecido viendo al fútbol como todo un universo y a los futbolistas como superhéroes. Ahora, de adultos vemos el fútbol desde nuestras casas acompañando unas cervezas o una parrilla junto a nuestros amigos. Quizá ya no lo jugamos como antes, pero aún significa amistad, unión y un pretexto para volver a ser niños. No nos quiten eso por favor.

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